Cada mes, alrededor de siete transportistas son asesinados por extorsionadores.
Entre agosto de 2024 y mayo de 2026, organizaciones criminales perpetraron 214 atentados contra transportistas en Lima y Callao como represalia por negarse al pago de cupos extorsivos. Estos actos de violencia ocasionaron la muerte de 283 personas durante dicho periodo.

Las tres víctimas compartían características similares: eran conductores de transporte público que operaban en Lima Metropolitana y eran víctimas del cobro de cupos por parte de organizaciones criminales. Entre los casos más representativos se encuentran los asesinatos de Rutman Berríos Pajuelo, en agosto de 2024; John Romero Melchor, en enero de 2025; y Edgar Deza Montañez, en mayo de 2026, quienes fueron atacados tras negarse a pagar las extorsiones exigidas.
Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, entre enero de 2022 y mayo de 2026 se registraron 40 114 denuncias por extorsión en Lima Metropolitana y el Callao, siendo 2025 el año con mayor incidencia. Asimismo, entre agosto de 2024 y mayo de 2026 se reportaron 214 atentados contra el transporte público, que dejaron 283 víctimas entre fallecidos y heridos, evidenciando un incremento sostenido de la violencia vinculada a las mafias extorsivas.
La mayoría de los ataques fueron perpetrados con armas de fuego y bajo la modalidad de interceptación de los vehículos, aunque también se registró el uso de artefactos explosivos e incendiarios. Lima Norte concentró el mayor número de atentados, seguida por Lima Sur y Lima Este. Entre las víctimas predominan los conductores de transporte público, lo que demuestra que este sector continúa siendo uno de los principales blancos de las organizaciones dedicadas a la extorsión.