Iniciaron audiencias de pedido de prisión preventiva de los integrantes de la organización criminal "Los Magos del Misti"
Cabecilla de organización era quien designaba labores a presuntos integrantes de banda criminal. Formaban grupos y se rotaban. Ayer inició audiencia de prisión preventiva.

Como si fuera una repartija de terrenos, los integrantes de la presunta banda criminal Los Magos del Misti se parcelaban la ciudad de Arequipa, para determinar dónde cometerían ilícitos.
Según la tesis de la Fiscalía contra la Criminalidad Organizada, quien realizaba esta acción era Miguel Salcedo Viza, conocido como Peyu. Él es señalado como el hombre clave y líder de la organización criminal.
Los Magos del Misti son acusados de robar autopartes en toda la provincia de Arequipa y luego venderlas ilícitamente a sus mismos propietarios. A la fecha, son 16 los acusados de integrar la banda criminal, dos de ellos eran policías. Su captura fue a inicios de mayo.
La organización estaba bien distribuida. Se formaban grupos de, por lo menos, tres integrantes para cometer los robos. Cada agrupación tenía un sector designado, así evitaban discusiones entre ellos y facilitaban el "trabajo".
Los integrantes de los grupos tenían conocimiento sobre mecánica automotriz, pues sabían cómo sustraer los objetos y cómo eliminar las medidas de seguridad (alarmas) de los vehículos que robaban. Las sustracciones de autopartes se hacían en tiempo récord.
Lo que se robaba eran elementos importantes, como memorias. Una vez sacados, hacían inservible la unidad móvil, por lo que los propietarios tenían que comprarlos nuevamente.
La Fiscalía pudo reconocer a algunos de estos grupos. El primero era conformado por Luis Justino Mendoza Huanca, que era también chofer de Salcedo Viza; trabajaba con Jesús Enrique Coronado Rodríguez, alias Negro, y Jhonny Anthony Alcántara Calderón, Mula.
El segundo grupo era integrado por José Hernán Oviedo Yucra, conocido como Joshua; Julio Manuel Yovera Rivera, alias Julio, y un tercero que era conocido como Copa, pero que aún no es identificado. Los dos primeros eran yerno y suegro.
Todos cometían el delito de hurto agravado y entregaban las autopartes al presunto líder de la banda Miguel Salcedo, quien las receptaba y distribuía para su venta.
También, era el financista de la organización, pues facilitaba sus vehículos para que se cometan los ilícitos, además de darles protección a través de su vinculación con los efectivos policiales Richard Torres Díaz y Carlos Chuquicóndor Zambrano, también incluidos dentro de la organización criminal.
Quienes vendían las autopartes, en las tiendas ubicadas en la avenida Los Incas (Cercado) o en la calle Puno (Miraflores), se encargaban de contactar a las víctimas. Ellos les consultaban sobre el modelo del vehículo, el lugar y la fecha de cuando les robaron. De esa forma, se comunicaban con el líder de la organización, quien luego también se ponía en contacto con las agrupaciones para ver quién tenía las autopartes que se estaban buscando. De esta forma, se vendía nuevamente el producto a su verdadero dueño.
Los productos podían ser llevados a domicilio o encomendados en taxis. Todo ello se evidencia en las pruebas incautadas por la fiscalía: conversaciones por WhatsApp, interceptación telefónica o declaraciones de testigos protegidos.
La fiscal titular de la Fiscalía contra la Criminalidad Organizada, María Alejandra Cárdenas, señaló que teme por su vida. En las últimas semanas, ha sido víctima de seguimientos en su trabajo y en su casa. Incluso, hace tres semanas, rompieron la chapa de su vivienda, pero no robaron nada del interior.
Cárdenas ha encabezado la investigación de los casos más grandes de los últimos años, tales como Los Malditos de Chumbivilcas, en que se acusa de tráfico de terrenos y se investiga al exalcalde Alfredo Zegarra; también, los Correcaminos del Sur, que indaga sobre la mafia en la Gerencia de Transportes, entre otros.