Era de esperarse que en el mar de reformas político-criminales afincadas sobre el concepto de seguridad ciudadana a las que ha dado lugar la Ley N.° 31880 (que delega en el Ejecutivo la facultad de legislar), se remuevan los cimientos programático-filosóficos del Código Procesal Penal, pues la percepción de la ciudadanía de que se siguen cometiendo graves crímenes por doquier —por ejemplo, robos,…
En defensa de la constitucionalidad normativa de la conducción de la investigación por el Ministerio Público


Fiscal de Lima
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