RESUMEN
El autor explica críticamente cómo las características del sistema inquisitivo condicionaron la formación y práctica del abogado litigante; acto seguido, plantea que la Teoría del caso es una herramienta metodológica muy útil que permite adoptar decisiones estratégicas y mejorar el performance profesional del litigante. Finalmente, señala cuál debería ser la metodología empleada en las instituciones de educación superior (formales y no formales) para desarrollar y fortalecer las competencias que el litigante necesita en el sistema acusatorio.
1. Introducción
Decidí ser penalista en el primer ciclo de la facultad, pues consideraba (y aún considero) que perder la libertad —aunque sea por pocos días o meses— es un daño irreparable que los inocentes no deberían sufrir. Muchos de mis amigos cuestionaron mi decisión y me daban las siguientes razones: “los penalistas son corruptos”, “vas a envejecer y tus casos no se cerrarán porque la justicia es muy lenta”, “vivirás haciendo escritos y sumergido en un mar de papeles”. Lo curioso es que estas críticas no solo venían de compañeros de la facultad sino de amigos de mi familia que ya eran abogados…