Sumario

1. Introducción.— 2. El principio de objetividad.— 3. La utilidad de dudar en la investigación.— 4. Victimización y el sesgo de confirmación.— 5. Revictimización y la falacia de petición de principio.— 6. Conclusiones.— 7. Referencias bibliográficas.

Resumen

El autor afirma que la esencia del proceso es la duda sobre los hechos. Así, señala que el principio de objetividad se vulnera en dos supuestos: 1) cuando, desde el inicio y a lo largo de una investigación, se considera a priori víctima a quien denunció la presunta comisión de un ilícito sexual (victimización), pues, a partir de esa creencia, se define el objetivo de la investigación: buscar y preferir argumentos que fortalezcan la sindicación/imputación (sesgo de confirmación); y 2) cuando se intenta evitar la “revictimización”, pues el Ministerio Público asume como hecho incontrovertible que el denunciante es víctima de este ilícito (petición de principio).

Palabras Clave: Victimización / Revictimización / Petición de principio / Delitos sexuales / Principio de objetividad.

Abstract

The author states that the essence of the process is doubt about the facts. Thus, it indicates that the principle of objectivity is violated in two cases: 1) when, from the beginning and throughout an investigation, the person who denounced the alleged commission of a sexual offense (victimization) is considered a priori victim, therefore, Based on this belief, the objective of the research is defined: to seek and prefer arguments that strengthen syndication / imputation (confirmation bias); and 2) when an attempt is made to avoid “re-victimization”, since the Public Ministry assumes as an incontrovertible fact that the complainant is a victim of this crime (petition of principle).

Keywords: Victimization / Revictimization / Petition for principle / Sex crimes / Principle of objectivity.

Title: Victimization and revictimization: concepts that vitiate the objectivity of the investigation of sexual crimes

1. Introducción

Caballero Hernández afirma: “[E]l derecho está plagado de emociones, pues se trata de una cuestión inherente a nuestra propia humanidad”1. El sentido de esta frase es incuestionable, por más de que tratemos de oponernos o de que se escriban ensayos, artículos, manuales o tratados que casi ordenen que el ejercicio de la abogacía tiene que estar desprovisto de cualquier componente emocional, o que…