Doctrinariamente, la teoría del delito se ha encargado de estudiar los elementos que hacen posible la aplicación de una consecuencia jurídico-penal a una acción humana, estos son tres: tipicidad, antijuricidad y culpabilidad. En ese sentido, para que se configure un delito es necesario que la conducta humana, de forma preclusiva, sea típica, antijurídica y culpable. La ausencia de alguno de estos…